Manizales
cultural
Manizales ha sido el punto
de partida de la nueva revolución artística que acosa a este nuevo siglo, tanto
así que después de décadas de ser considerada extremadamente conservadora y
limitada, pasó a ser la cumbre del desarrollo multicultural colombiano gracias
a su progreso en cuanto a conceptos como la igualdad social, crecimiento
artístico y verdaderas puertas abiertas.
Gracias a este nuevo
prospecto de Manizales con verdaderas puertas abiertas a un mundo culturalmente
amplio y sediento de expresión se lograron diversas actividades que
posibilitaron el mejoramiento de los procesos sociales en los que actuaba cada
individuo, es así como a partir de las Casas de la Cultura, los festivales de
teatro –el internacional y el universitario-, entre muchos otros eventos, se
obtuvo un intercambio importante de experiencias que llevaron a una
trascendencia, a tal punto de ser catalogados como una de las destacadas
capitales culturales en el mundo.
Sin embargo, es insuficiente
realizar eventos si en cada uno de ellos no se escala, año tras año, un peldaño
en calidad y alcance. Por ello es menester
presentar críticas constructivas a diario con el fin de mejorar el
funcionamiento de cada actividad tanto en la audiencia como en lo organizativo,
pues solo retroalimentando y vinculando a todos los aristas de los fenómenos
artísticos es posible llevarlos a una mayor excelencia.
Un ejemplo claro del
estancamiento que sufre la ciudad en cuanto a desarrollo cultural es la falta
de recursos para las Casas Culturales, que debido a no contar con elementos
amplios de creación artística limitan a la población a ceñirse a ciertos
limitantes que en muchos casos evitan el crecimiento de talentos musicales y el
acercamiento de los jóvenes a explorar los mágicos o reales mundos que ofrece
la literatura. Esta situación se comprueba al revisar las páginas web de cada
una de las Casas Culturales de Manizales, de las 13, ninguna tiene eventos que
permita el vínculo de la comunidad, de hecho ninguna tiene eventos.
El caso contrario lo vive el
Festival Internacional de Teatro de Manizales 2013, cuya existencia se escribe
desde 45 años antes y que este año cumplió 35 ediciones con gratas exhibiciones
por parte de artistas locales e internacionales. Este magno acontecimiento
cuenta con todos los condimentos propios de un gran banquete artístico, desde
las aptitudes individuales propias de virtuosos en teatro, danza, pintura y
literatura, hasta las actitudes profesionales de aquellos que ven mover sus
universos de maneras diferentes a las comunes. No obstante, es claro que
cuentan con un buen apoyo gubernamental y de varios sectores de las empresas
privadas, ambiente que favorece ampliamente el desarrollo de productos
culturales en lugares comunes: La Calle.
Recae entonces la necesidad
en las empresas manizaleñas y en las mismas administraciones departamentales y
municipales para que se renueven continuamente los paradigmas culturales de la
ciudad y que Manizales revalide día a día el prospecto de cimiento artístico
del país y el mundo, pero para llegar a este objetivo deben adoptarse medidas
que permiten formar personas con un gusto artístico especial que se da desde las
Casas de las Culturas, por lo cual no se pueden abandonar, sino enaltecer y
adecuar de forma que se conviertan en los semilleros de unas generaciones
venideras llenas de cultura y arte.